
Compañero de andanzas del sr. justicia en cuestiones laborales.
Vive un combate interno entre santos y demonios.
Anteriormente trabajaba de Bell boy en un hotel,
donde aprendio a regentear, ser negociante y a ser medio cremoso
¡Bueno, cremoso y medio!.
Sandunguero y alegre por su mezcla entre jarocho y chilango
convertido ahora por los mandatos divinos en un ser puro y celestial.
Tiene aureola pero es como las luces de neon, la apaga y le salen cuernos de demonio.
Nadie puede negar su origen y tarde que temprano sale a la luz las malas mañas que aprendio como Hell boy.
Manera en que lo bautizo el guerito loco por las sendas guarreces que blasfema de su boca.